jueves 24 de diciembre de 2009

CLXXXI

Tal vez,
no lo olvides,
se repita el calendario
y vuelvan los días
que se fueron
tras el pacto
indefinido
que amenaza
con echarme
de una vez por todas
de tu costado.

Tal vez,
piensa en ello,
vuelvan las palabras
que quisieron
aquel día
construir castillos
bordear el cauce
de la distancia
doblegando el olvido
entregando de nuevo
el alma a la vida.

Tal vez,
no lo sabes,
pero tal vez
colmemos
espacios vacíos
con la ternura
de los primeros silencios,
con la delicada costumbre
de soñarte despierta,
con el tiempo aprendido
y el amor en la puerta.

jueves 10 de diciembre de 2009

CLXXX

No diré que la noche
se vuelve algo más
que un poema
olvidado
tras la estela
de este invierno
que apuñala
de antemano
mi futuro.

No diré qué alimenta
esta costumbre
que tengo
de esperar lo inesperado.
Esta costumbre
que me tiene
muerta de frío
queriéndote
entre las ruinas.

Porque lo único
que se salva
del miedo
de lo absurdo
de la rabia
de la culpa
habita más allá
de la sombra
del lenguaje.

sábado 7 de noviembre de 2009

CLXXIX

Tendrías que ver
qué lentos,
qué fugaces
pasan los días.

Unas veces
de dos en dos,
otras veces
son pausas forzadas

silencios inmediatos
que navegan
entre las palabras
que ya no me dices.

Deberías ver
que París
sigue allí
donde la dejamos.

Que no niego
lo improbable,
ni me asusta
lo imposible.

Que la certeza
que me alcanza
es una habitación abierta,
sin corazas, sin promesas.


sábado 3 de octubre de 2009

CLXXVIII

No sé si tiene sentido
decirle a alguien
que me echo de menos.

El sonido de mi risa
imposible de detener,
como aquel día
de vuelta de una playa
que no logramos acariciar.

Mi respiración
entrecortada
cada vez que llegaban
las siete de la mañana
de otro día perfecto.

El ritmo acelerado
de mis latidos
desde el primero
hasta el último
con el que marcaste mi horizonte.

No sé si tiene sentido,
pero es cierto,
me echo de menos.


martes 15 de septiembre de 2009

CLXXVII

Inventemos un lugar
donde el amor avance
entre las estrechas calles
del infortunio
entre las solemnes plazas
del tiempo perdido.

Y cuando hayas tomado
la distancia al silencio
acércate, paciente,
a los ojos que reclaman
los últimos prodigios
del atardecer.



lunes 18 de mayo de 2009

CLXXVI

No es la ausencia
quien devora
las raíces
enlazadas en el fondo
del adiós
que no me otorgas

Es la caricia
paraíso acorazado
que aleja sin pretexto
la esperanza del comienzo
y la levedad del fin.

miércoles 15 de abril de 2009

CLXXV

Existe una historia antigua,
una voz de silencio,
unos ojos sin nombre
que hablan de deseos,
de olvido,
de cenizas de invierno.

Existe la pérdida,
la herida,
la noche que no es de este mundo,
el final de todas las palabras,
los años grises
amontonados ante tu puerta.

Existe la inocencia
en el rostro hallado,
el valor de atreverse
a amar cada día,
a derribar murallas
y cubrir de flores
la memoria de una vida que sueña.

jueves 9 de abril de 2009

CLXXIV

En un abrir y cerrar de ojos,
sosteniendo el tiempo en los pulmones,
intento despegar mis labios
de tu nombre infinito
de la nostalgia contenida
que precipita tus ojos en los míos.

Espero de tu voz
construcciones nunca vistas,
que agoten las distancias,
que perduren tras la costumbre
y las horas en ruinas.

Porque solamente deseo sentir
que camino sobre tus pies,
que mis manos se convierten
en el porvenir de las tuyas,
que las cosas eternas
no se disfrazan jamás
ni se pasean entre límites
que no entiendo,
que lo que conmueve
y da plenitud
se encuentra entre tu imagen y la mía.

martes 3 de marzo de 2009

CLXXIII

Paseo sobre ecuaciones imposibles
y acuarelas que dibujan
cada centímetro de la piel.

Escucho con atención las palabras
que no salen de tu boca,
pero llegan igual a mí
en forma de acordes nunca escritos.

Releo cada una de tus intenciones,
las que crees no haber contado,
las que conducen mi nombre,
las que nunca han de cambiar.

Reconcilio tu pasado y el mío,
sin cantar victorias,
sin pedir nada a cambio,
abriendo la puerta
al único idioma
que calma y persevera.

Aprendiendo a sumar
tus porqués y los míos,
entregada a una causa
que desarma y acaricia.

Descubriendo cada día
los misterios de una vida
que despierta y ama.


lunes 16 de febrero de 2009

CLXXII

Los recuerdos me asaltan
de madrugada
y siento llegar la aurora
llena de promesas
con intenciones rotas
y miedo a tantas cosas…

Miedo a no tenerte
ni aquí cerca
ni tan siquiera lejos.

Miedo a no ser pieza clave
en el enigma de tu vida,
a formar parte
del irremediable olvido.

Miedo a enterrar mi voz
en tu silencio,
a no ser más que otro libro
al que jamás dimos final.

Miedo a ser yo sin ti.

No fue un sueño,
lo sé,
lo siento,
y sin embargo
es la única forma
de llegar a ti.

Poco has dejado
apenas nada,
de lo irrepetible,
de lo inenarrable,
de la perfección del tiempo y el espacio.

Y tan sólo ruego
que los cuatro días,
todo ese universo,
jamás se convierta
en un cementerio
de abandono y pérdida,
en un corazón que rechaza
sin quererlo, toda esperanza.


martes 27 de enero de 2009

27/01/08-27/01/09


Hoy, día 27 de enero, mi blog cumple su primer año. Una aventura que me ha reportado más alegrías de las que pude imaginar en su día, y que me ha ayudado a crecer y aprender.


Gracias a todos los que me habéis ido acompañando durante este trayecto, espero poder continuar con él mientras tenga algo que decir.

Y en especial, mil gracias a Pablo, por toda la inspiración.


viernes 2 de enero de 2009

CLXXI

Hablemos de certezas
no de intentos vanos.
Mañana es mañana
o no,
o tal vez demuestre
que el tiempo es relativo,
una vez más.

(Prometí no dar la espalda
al futuro
y decidí no perseguir
un pasado inexistente
mientras deseaba eternizar
lo mejor del presente)

Hablemos de certezas,
sí,
que en esta ciudad
llueve los días pares,
y los impares,
y a ti te gusta así,
cómplice del tiempo
que me derrota.

(Prometiste desatar
los lazos de mi universo
y acercarte a él
por los cuatro costados,
despeinando a tu paso
los años que admiran perplejos
el transcurso de esta historia)

Porque mira, amor,
hablemos de certezas,
de lo que desborda nuestro ser
sin dar tregua
a los análisis de la razón.

Nosotros, tú y yo,
una probabilidad contra diez,
y aún así,
no necesito intenciones
ni promesas,
para saber que existes
que eres
que salvas lo que soy,
que somos el índice y el epílogo
del amor y sus certezas.

martes 23 de diciembre de 2008

CLXX

Quisiera estar en el lugar exacto
en el reloj que no avanza
en la delicada perfección
de la costumbre perdida
del tomarte de la mano cada día
de llamarte por tu nombre
desde la emoción contenida.

Quisiera estar en las calles
que recorres cada noche
en tu vuelta a casa
en los espacios vacíos
en el extremo de tus manos
en los domingos por la tarde.

Quisiera estar en la permanencia
del tú sobre el yo
en la entrega del correo diario
en la imagen recobrada y vencida
en la evocación de tus plegarias
en el homenaje a la vida.

Quisiera estar en la intención que cuenta
en la sorpresa y la certeza absoluta
en la urgencia de tenerte cerca
en el refugio ansiado
en el trazo perfecto de tus labios
en la incógnita que sólo tú conoces.

lunes 22 de diciembre de 2008

CLXIX

Lejos de ti,
de todo,
persigo el momento
la cumbre del desaliento
el rastro de lo soñado.

Me guío a tientas
por un corazón hambriento
por el miedo que se alimenta
de los dilemas prestados
por el pasado que es presente
y el presente que no llega.

Practicando la caída
hasta saber de memoria
cuando dejar de sentir.
Descubriendo mis heridas
mientras curo las tuyas
y acaricio la vida dormida.

Serenamente,
con la noche en mis pupilas
sé que no hay error posible
entre tus palabras y las mías,
sé que he echado raíces
en el lugar correcto,

aunque aún sea pronto
para intentar conquistar
la suma de tu universo
aunque ya sea tarde
para intentar escapar
de la tempestad.

lunes 15 de diciembre de 2008

CLXVIII

Subir o bajar
del centro de mi alma
del estrecho de esta calma,
cambiar el destino
el camino o las rutas
de mis silencios vacíos.

Nada es tanto como
todo lo que perdemos
lo que no nos atrevemos
a conquistar
lo que no logramos conservar
en nuestras manos,
ni siquiera en el recuerdo.

Para llegar a un final
en el que me encuentro
arrojando piedras
a una ventana
que nunca abres.

Enmarcando el viento
en el ataúd del deseo inalcanzable,
en la mendiga respiración
de la memoria que sueña,
en los azules misterios
de tus ojos cerrados.

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