Ya no soy
lo que era
para ti,
eso está claro.
Mi nombre
ya no se pasea
a sus anchas
por donde quiere
sino que lo relegas
a otros lugares
segundos
terceros
últimos
donde no verlo
y silenciarlo
donde no moleste
ni interrogue
el vacío
de una existencia
que no te susurra
al oído
lo que quieres
oír.
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